¿Qué es el balance de blancos en fotografía y vídeo?

Cómo influye el tipo de luz en la fotografía, qué es la temperatura de color y por qué las cámaras no siempre son capaces de interpretar correctamente la luz que ilumina una escena.

Balance de blancos - Fotografía y vídeos

La visión humana y el color

La visión humana está optimizada para funcionar con la luz del Sol.

Los humanos sólo vemos luz en una estrecha franja del espectro electromagnético, que abarca aproximadamente las longitudes de onda de los 400 a los 700 nanómetros. Una franja para la que la atmósfera es bastante transparente.

Temperatura de color: Sol y visión humana

En la imagen anterior se ha exagerado la forma de la curva de emisión del Sol para resaltar dónde se sitúa su máximo. Realmente entre los 400 y los 700nm su espectro de radiación es bastante plano.

Lo que percibimos como color no es una magnitud física.

El color es una interpretación que hace el cerebro, una sensación, construida a partir de la información que le envían tres tipos de células fotosensibles, llamadas conos, situadas en el retina:

  • Conos L - sensibles a las longitudes de onda que interpretamos como ‘rojo’
  • Conos M - sensibles a longitudes de onda asociadas al ‘verde’
  • Conos S - sensibles a las longitudes de onda asociadas al ‘azul’

Por simplificar, a estos conos los llamaré ‘rojo’, ‘verde’ y ‘azul’.

Cada matiz de color que puede percibir un humano corresponde a una combinación concreta de esos tres estímulos.

Algunos colores están relacionados directamente con la longitud de onda de los fotones de luz.

Por ejemplo, una luz monocromática de 480nm la percibimos como un matiz concreto de azul.

Esos serían los colores puros del espectro, los colores del arcoíris, que son una ínfima parte de los colores que podemos percibir.

La inmensa mayoría de los colores que vemos en nuestro entorno son interpretaciones que hace el cerebro a partir de combinaciones de fotones de diferentes longitudes de onda (combinaciones de los estímulos -triestímulos- que generan esos fotones en los conos).

Temperatura de color

En este enlace tienes información más completa para entender qué es la temperatura de color y su relación con la visión humana.

Básicamente y de forma intuitiva: la temperatura de color nos da idea del color dominante que emite una determinada fuente de luz ‘blanca’.

¿Temperatura para medir la luz?

Sí, puede parecer bastante extraño, pero ahora verás que tiene su lógica.

Para estudiar los objetos que emiten luz se puede utilizar el modelo de radiación de cuerpo negro.

Es un modelo matemático que caracteriza muy bien la emisión de radiación electromagnética del Sol y fuentes de emisión térmica.

En este modelo hay una relación directa entre la temperatura del objeto y la longitud de onda en la que se sitúa su pico de emisión.

El ejemplo típico es cuando calentamos un trozo de hierro: primero su máximo de emisión está en la zona del infrarrojo (calor), seguimos aumentando su temperatura y lo empezamos a ver rojo, si aumentamos más llega al rojo vivo, anaranjado, blanco, azulado…

Este modelo de cuerpo negro caracteriza muy bien a la luz del sol, de las bombillas de filamento incandescente, a la luz generada por velas, hogueras, etc.

Por ejemplo, ¿cómo modelamos la luz del Sol?

  • Temperatura de la superficie del Sol: unos 5700K
  • Longitud de onda en la que se sitúa su máximo de emisión: 500nm

¿Y la de una vela?

  • Temperatura de la llama de la vela: unos 1800K
  • Longitud de onda de su máximo de emisión: aprox. 1600nm

El color de la luz blanca

La temperatura de color intenta modelar o caracterizar la luz ‘blanca’ emitida por una fuente.

Hay que tener en cuenta que la luz blanca no existe físicamente (no hay fotones de luz blanca).

Lo que percibimos como luz blanca son unas determinadas combinaciones de fotones de diferentes longitudes de onda, que hacen que los estímulos enviados por los conos ‘rojo’, ‘verde’ y ‘azul’ tengan niveles o intensidades similares entre sí.

Esa especie de zona de equilibrio es lo que percibimos como luz blanca.

No hay una única luz blanca.

Hay todo un rango de combinaciones de fotones que nuestro cerebro interpreta (siente) como luz blanca.

Aquí interviene la parte fisiológica (funcionamiento de los conos e interpretación en el cerebro de esos triestímulos) y la parte de percepción visual.

Para entender la parte fisiológica, imaginemos que tenemos un mando a distancia que nos permite cambiar la temperatura de la superficie del sol.

Si le bajamos la temperatura, su pico de emisión se desplaza hacia las longitudes de onda largas, menos energéticas.

Temperatura de color- Definición

El espectro de radiación que recibe el ojo ya no está centrado y equilibrado con respecto al rango visible.

Al desplazarse a la derecha, los conos ‘rojos’ detectan un nivel más alto que los conos ‘azules’

Nuestros ojos ven una luz más amarillenta.

Algo similar ocurre si aumentamos la temperatura: se desplaza hacia las longitudes de onda más cortas (más energéticas). Y los conos azules reciben proporcionalmente más cantidad de fotones.

Nuestros ojos ven una luz más azulada.

La parte de percepción visual, el cerebro, abstrae normalmente todos esos detalles. Percibimos luz blanca en todos los casos: más cálida o más fría.

Puede parecer un poco desconcertante. Pero pensemos que realmente al cerebro le interesa reconocer escenas, formas, objetos. Y tiene que hacerlo de forma efectiva aunque las características de la luz cambien (espectro de emisión, intensidad..)

El cerebro sabe que esa pelota blanca es de color ‘blanco’: por la mañana, al atardecer y en un día nublado.

Aunque objetivamente, la pelota cambia de color en función de la iluminación que recibe.

La ventaja de usar la temperatura de color y el modelo de cuerpo negro es que con un único parámetro físico (temperatura) se puede modelar la característica de emisión de una fuente de luz, al menos en lo que se refiere a esa cualidad cálida-fría.

¿Este modelo funciona bien?

Podríamos decir que es un modelo de juguete, muy sencillo, que funciona bien para fuentes de emisión térmica, con espectros de emisión continuos.

La temperatura de color hace referencia en algunos casos a la temperatura real del objeto: temperatura de combustión, temperatura a la que un filamento está incandescente, etc.

Pero en otros muchos casos (la mayoría) no tiene relación con nada físico, es simplemente un parámetro para caracterizar la dominante de color de una fuente de luz.

Como es un único parámetro, podemos entenderlo como un eje que va de las dominantes rojizas a las dominantes azuladas (eje rojo-azul, cálido-frío).

Hay fuentes de luz como las lámparas fluorescentes, que tienen un espectro de emisión discontinuo y pueden dar dominantes en la zona de los verdes que no encajarían muy bien con el modelo de emisión de cuerpo negro.

Para modelar esas dominantes hay que incluir otro eje adicional: magenta-verde. A este parámetro se le suele conocer como tinte.

Y por ejemplo, la tecnología de emisión LED no tiene nada que ver con los espectros de emisión de cuerpo negro.

La temperatura de color se mantiene por razones históricas y porque es muy fácil caracterizar una fuente en primera aproximación.

Temperaturas de color de las fuentes de luz más habituales en fotografía y vídeo:

Carta de temperaturas de color

Iluminantes

El modelo de temperatura de color es demasiado básico.

En colorimetría y para modelar de forma más precisa las características de emisión de una fuente de luz se suele utilizar el concepto de iluminante.

No voy a entrar aquí en detalles, pero digamos que un iluminante es un modelo mucho más complejo que incluye el espectro de emisión (densidad espectral de potencia) de la fuente de luz.

Se definen una serie de iluminantes estándar, que sirven de referencia.

Por ejemplo, los iluminantes D corresponden con fuentes de luz con la emisión espectral del sol. D65 es uno de los estándares más utilizados y corresponde con la luz media diurna (aprox. 6500K). El iluminante D50 también es muy utilizado, sobre todo en artes gráficas, y correspondería con una temperatura de color de 5000K.

Los iluminantes A se corresponden con lámparas incandescentes (aprox. 3000K)

Los iluminantes FL corresponden con lámparas fluorescentes de diferentes tipos.

Las fuentes LED tienen sus propios modelos, los iluminantes LED.

Todos estos modelos son importantes a la hora de calibrar equipos, en colorimetría y, en general, en casos en los que se necesita tener muchísimo control sobre el color.

Para la inmensa mayoría de las situaciones que encontraremos como fotógrafos nos vale con el concepto de temperatura de color (y tinte, el eje magenta-verde).

La luz, el color y las cámaras digitales

Aunque hay diferentes tecnologías para captar el color, nosotros nos vamos a centrar en la tecnología que utilizan prácticamente todas las cámaras de fotografía.

Lo ideal sería tener tres sensores, como el ojo humano: un sensor con mayor sensibilidad al rango de los rojos, otro para el rango de los verdes y otro para el rango azul (algunas cámaras de vídeo de gama profesional funcionan así)

Pero integrar tres sensores independientes en cada cámara es complejo y muy caro.

Se puede conseguir algo parecido si utilizamos un único sensor y lo dividimos de alguna forma para que unas celdas recojan preferentemente los fotones ‘rojos’, otras preferentemente los ‘verdes’ y otras los fotones cercanos al ‘azul’.

Esto se consigue colocando sobre el sensor un filtro RGB.

Filtros de color en el sensor de una cámara

Es un filtro óptico que forma una matriz, un mosaico, de tal forma que cada celda del sensor sólo ve una versión filtrada.

Dicho mal y pronto: cada celda del sensor ve un rango de color: rojo, verde o azul.

Los filtros de color se distribuyen siguiendo diferentes patrones: Bayer, X-Trans…

Se suele dar más predominancia al verde. Los verdes corresponden más o menos al centro del espectro visible y dan más información sobre la luminosidad de la escena.

Canales de color y demosaicing

Bueno, ya tenemos montado nuestro sensor con el filtro RGB.

Cuando tomamos una foto con este tipo de sensores, en realidad estamos consiguiendo 3 fotos diferentes de menor resolución:

  • Una imagen nos da idea de la luminosidad de los tonos rojos de la escena (25% de los pixels)
  • Otra imagen con la luminosidad de la componente verde (50% de los pixels)
  • Y otra imagen con la componente azul (25% de los pixels)

A cada una de esas imágenes se le llama canal de color.

Por lo tanto tenemos el canal rojo, el canal verde y el canal azul.

Para obtener la imagen final, una imagen en que cada punto (pixel) tenga la información de color completa, tenemos que combinar de alguna forma la información de los tres canales.

Ese proceso se conoce como demosaicing en inglés (en castellano se suele conocer como interpolación de color o interpolación cromática), y se suelen utilizar algoritmos bastante complejos.

Aquí tienes más información sobre cómo funciona el sensor de una cámara digital.

Y aquí más información sobre el proceso de demosaicing

Espacios de color

Desde el punto de vista del color podemos imaginar que la información recogida por el sensor es un conjunto de coordenadas huérfanas, sin mapa.

Cada dispositivo (pantalla, monitor…) podría mapear esas coordenadas a su manera. Y cada uno de nosotros veríamos una interpretación bastante diferente de los colores de la imagen.

Para conseguir unificar la interpretación del color se utilizan los espacios de color.

Podemos imaginarlos como mapas que trasladan la información de color ‘físico’ a coordenadas o vectores en un espacio matemático.

Todos los dispositivos que trabajan en un determinado espacio de color saben cómo manipular los colores dentro de ese espacio y cómo tienen que reproducirlos.

Antes comenté que no hay un único color blanco, hay todo un rango continuo de blancos con diferente temperatura de color.

Cada espacio de color define de forma implícita o explícita un blanco de referencia, White Point, que se corresponde con uno de esos blancos que podemos percibir en la naturaleza. Por ejemplo se suele utilizar el iluminante D65.

Cuando editamos una imagen y vemos una zona de color blanco (100%, 100%, 100%), esas coordenadas le están diciendo a la pantalla que emita un blanco similar al que percibiríamos con un iluminante D65, por ejemplo si viéramos un objeto blanco neutro a la luz del sol.

La percepción dependerá de la calibración de la pantalla y de la iluminación ambiental, entre otras cosas, pero al menos tenemos una referencia común.

Lo mismo ocurre con cada uno de los colores generados durante el proceso de demosaicing.

Todos esos colores ‘físicos’ son mapeados a un determinado espacio de color para generar la imagen final.

El problema del color ‘blanco’

Vamos a volver a lo que nos interesa, el hecho de que no haya un único blanco tiene bastantes implicaciones.

Cuando nosotros vemos una hoja de papel blanco en diferentes situaciones: en la calle por la mañana, en el interior de casa, por la noche bajo la luz de una vela…

Objetivamente nuestros ojos ‘ven’ que el color del papel varía en función de la iluminación (más amarillento, más azulado, etc.)

Pero nuestro cerebro es capaz de abstraer esas diferencias a partir del contexto (tipo de iluminación) y, por comparación con otros objetos cotidianos bajo esa misma iluminación, percibimos que es un trozo de papel ‘blanco’.

Estamos adaptados a situaciones de luz cambiante.

Una cámara tiene dos problemas a la hora de interpretar el color:

  • No tiene ninguna información sobre la iluminación de la escena (iluminante). No puede saber si es una escena en exteriores por la mañana, si es al atardecer, si está nublado, si estamos iluminando con una vela… No puede saber si el objeto que aparece en la escena es amarillento o si es un objeto blanco bajo una iluminación cálida.
  • El sensor de la cámara no capta por igual todas las longitudes de onda. Esto tiene que ver con la respuesta de los filtros de color, con la energía de cada fotón en función de su longitud de onda y otros parámetros físicos.

Vamos a ver primero el problema con el sensor.

Ajustar los canales

Recordemos que no hay ninguna luz blanca neutra o pura.

Se suele tomar como referencia en muchos casos la luz del sol (un modelo matemático, por ejemplo el iluminante D65), así que la vamos a elegir. Para nuestro experimento vamos a simplificar diciendo que esa luz no tiene ninguna dominante de color.

Colocamos un fondo blanco (blanco neutro) perfectamente homogéneo en el suelo.

No vamos a complicarnos la existencia y vamos a decir que un objeto blanco es aquel que refleja prácticamente toda la luz visible que recibe, de una forma homogénea (no absorbe unas longitudes de ondas más que otras)

Hacemos una foto, de tal forma que el fondo blanco llene todo el encuadre (y suponemos que no hay sombras, ni viñeteo del objetivo, etc.)

¿Cómo deberían ser los canales de color?

Pues todos los puntos de los tres canales deberían tener más o menos la misma intensidad.

Esto daría lugar por ejemplo a una imagen en la que cada punto sería un gris claro (en función de la exposición que hayamos configurado en la cámara)

Balance de blancos - Gris neutro

Vamos a suponer que configuramos para una exposición que consiga un gris al 75%.

Para cada celda del sensor el cero sería negro puro y el 100% sería el blanco puro.

Deberíamos obtener 3 canales de color con valores muy similares. Todas las celdas del sensor deberían darnos un valor RAW alrededor del 75%.

¿Ocurre esto en la realidad?

No.

En los sensores reales ocurre por ejemplo que los filtros ópticos tienen diferente rendimiento según sea un filtro rojo, verde o azul. También el rendimiento de la celda fotosensible puede variar con la longitud de onda.

Por lo general el canal verde tiene un rendimiento mayor, luego el rojo y finalmente el azul, que suele tener un rendimiento más pobre.

En nuestro caso de ejemplo vamos a suponer que el canal verde nos da un valor medio alrededor del 75%, el rojo en torno al 60% y el azul un valor medio del 50%.

¿Cómo es entonces la imagen RAW final?

Si hiciéramos la interpretación directa a RGB (interpolación de color tal cual) el fondo no aparecerá de color blanco.

Aparecerá probablemente verdoso o con alguna dominante de color extraña.

Eso quiere decir que si en lugar de hacer la foto al fondo blanco, hacemos una foto a una escena normal sin reinterpretar la información del sensor, las imágenes aparecerían con colores alterados, no se parecerían en nada a lo que percibimos con nuestros ojos.

¿Cómo se podría solucionar?

Pues la solución es muy sencilla si conocemos el iluminante (que en este caso es el que hemos decidido que es nuestro blanco de referencia) y si tenemos en la escena un objeto blanco neutro:

  • Elegimos una zona de la imagen donde aparezca nuestro objeto blanco (puede ser blanco o cualquier gris neutro)
  • Para esa zona de la imagen anotamos el nivel medio del canal verde, que normalmente es el que recoge más información sobre la luminosidad de la escena. Usamos los valores medios para minimizar el error que podría provocar el ruido que aparece en cada celda(fotónico, electrónico, etc.)
  • Calculamos la media del canal rojo y le aplicamos un factor de corrección para que quede con el mismo nivel que el verde.
  • Calculamos la media del canal azul y le aplicamos su factor de corrección para igualar también a los otros dos canales.

balance de blancos - Factor de ajuste

Así es básicamente como se hace un balance de blancos en lo que respecta a la calibración del sensor.

Bajo estas condiciones, en la imagen final los objetos blancos aparecerán blancos. Los grises aparecerán grises. Y el resto de los colores se desplazarán de tal forma que la percepción que tenemos de la imagen final sea similar a la percepción que teníamos de la escena con nuestros ojos.

Los fabricantes de cámaras y los desarrolladores de programas de revelado RAW conocen las características de los sensores. Y saben qué factores de corrección tienen que aplicar a cada canal.

No tenemos que hacer todos estos cálculos y ajustes a mano.

La cámara o el programa de revelado sólo necesitan alguno de estos dos datos:

  • Saber qué iluminante se utilizó (de forma exacta o aproximada)
  • O una zona de la imagen en la que aparezca un objeto ‘blanco o gris neutro’, de tal forma que pueda utilizar esos puntos como referencia para ajustar los canales de color.

La cuestión del iluminante

En el experimento anterior decidimos tomar como referencia la luz del sol.

Bajo esa luz ‘blanca’ habíamos colocado un objeto blanco (blanco o gris neutro).

Y habíamos hecho un balance de blancos para corregir los errores de interpretación debidos al sensor.

Ahora vamos a mantener esa calibración, ese balance de blancos ‘perfecto’. Pero vamos a iluminar el fondo blanco con un iluminante diferente, por ejemplo con una lámpara incandescente.

La lámpara emite una luz mucho más cálida, que vemos objetivamente como luz ‘amarilla’, pero que percibimos como luz blanca ‘cálida’.

Si hacemos ahora una foto, ¿qué ocurrirá?

Pues que el objeto blanco de la imagen (nuestro fondo) aparecerá desplazado hacia el amarillo.

Si hacemos una foto a una escena iluminada con esa luz cálida, manteniendo el balance de blancos anterior, todos los colores estarán desplazados hacia el amarillo.

Los colores son coherentes entre sí, porque ya habíamos ajustado previamente la descompensación del sensor, pero todos esos colores se perciben más ‘cálidos’.

Dicho de otra forma: si tomamos como referencia la iluminación y la damos por válida, el fondo blanco se percibe tal como lo percibimos nosotros en la escena, pero objetivamente es amarillento, no es su blanco ‘intrínseco’.

Sin embargo, imagina que lo que queremos realmente es enseñar la foto a un amigo y le preguntamos por el color del objeto ‘blanco’. Nos dirá: perdona, pero es amarillo, no es blanco.

Si quisiéramos recuperar el ‘blanco neutro’ de ese objeto tendríamos que hacer un nuevo balance de blancos, indicándole a la cámara que estamos usando un iluminante concreto o usando como referencia un objeto ‘blanco’ de la escena.

El balance de blancos

Creo que realmente debería llamarse equilibrio de blancos, balance es una mala traducción del inglés, pero por razones históricas todo el mundo utiliza balance de blancos o incluso balance de color. En cualquier caso, son nombres, lo importante es el concepto.

El balance de blancos resuelve dos cuestiones importantes.

Por un lado se trata de calibrar correctamente al sensor, para compensar las discrepancias de sensibilidad entre los canales rojo, verde y azul.

Ese proceso es interno, lo hace la cámara o el programa de revelado de forma transparente al usuario.

Es interesante conocerlo, para entender cómo funcionan las cosas, pero no afecta a cómo vamos a usar la cámara.

La parte práctica, la que nos interesa como fotógrafos, tiene que ver con la interpretación de los colores de la escena.

  • Si decidimos que la prioridad es el iluminante: todos los colores de la escena aparecerán desplazados con respecto a sus colores ‘intrínsecos’. Por ejemplo, una escena al atardecer, con los colores desplazados hacia matices cálidos. Una pelota blanca se verá ‘amarillenta’ en la imagen final.
  • Si decidimos que la prioridad son los colores de los objetos de la escena: el balance de blancos conseguirá recuperar esos colores ‘a pesar’ del iluminante que estemos utilizando en ese momento. Una pelota blanca aparecerá ‘blanca’ en la imagen final, aunque hayamos utilizado luz cálida para iluminarla.

Dejando a un lado la parte interna de calibración del sensor, que es automática, el balance de blancos es realmente una decisión artística.

Entender el proceso

Voy a suponer inicialmente que el balance de blancos lo hacemos en cámara, para generar las imágenes finales en formato JPEG.

La forma en que las cámaras hacen el balance de blancos es muy sencilla:

Nosotros decimos a la cámara qué iluminante se ha utilizado para iluminar la escena: la cámara nos devuelve una interpretación de color en la que los elementos blancos/grises de la escena aparecen neutros, como si hubieran sido iluminados por una luz de referencia, por ejemplo un iluminante D65. Es decir, como si hubiéramos hecho la foto con la luz del sol.

Todos los demás colores de la escena se desplazaran de acuerdo al desplazamiento de esos grises neutros.

Dicho de otra forma, si hacemos una fotografía de una hoja de papel blanco, y le indicamos a la cámara el iluminante que hemos usado, el resultado final será una hoja de papel blanco.

Si ‘mentimos’ a la cámara, la cámara nos dará una versión de la escena con los colores desplazados.

Sé que es algo complejo y poco intuitivo inicialmente, así que vamos a intentar entenderlo con algunos ejemplos.

Vamos a usar un objeto blanco en todos los ejemplos. Y vamos a suponer que la referencia interna de la cámara es D65 (6500K)

1.- Iluminamos con luz del sol (6500K)

Indicamos a la cámara que la temperatura de color es 6500K: El objeto aparece blanco en la imagen final. El blanco neutro que usa la cámara como referencia

Indicamos a la cámara que la temperatura de color es realmente de 3000K (mentimos a la cámara): El objeto aparece azulado en la imagen final. Porque la cámara ha desplazado todos los colores hacia los tonos fríos, hasta lo que sería una iluminación de 6500K, que es su referencia.

Indicamos a la cámara que la iluminación era de 11000K (mentimos): El objeto aparece amarillento en la imagen final. Porque la cámara ha desplazado los colores hacia los 6500K, hacia los cálidos.

Ejemplo de balance de blancos con iluminación 6500K

2.- Iluminamos con lámpara incandescente (3000K)

Indicamos a la cámara que la temperatura de color es 3000K: El objeto aparece blanco en la imagen final. La cámara se ha encargado de desplazar todos los colores hacia su blanco ‘neutro’.

Indicamos a la cámara que la temperatura es de 5000K (mentimos): El objeto aparece amarillento en la imagen final. El desplazamiento es mínimo con respecto a su blanco neutro. Como el iluminante real tiene la dominante amarilla, los objetos mantienen esa dominante.

Indicamos a la cámara que la temperatura es de 11000K (mentimos): El objeto aparece muy amarillento-anaranjado. El desplazamiento es muy grande.

Ejemplo de balance de blancos con iluminación 6500K

¿Por qué querríamos ‘mentir’ a la cámara?

Porque a veces queremos que la escena mantenga una cierta dominante.

Por ejemplo, si hacemos fotografía al atardecer o hacemos fotografía con iluminación cálida, es posible que queramos mantener esa dominante cálida en los objetos de la escena.

La dominante fría o cálida de una escena influye en la percepción de esa escena, en la interpretación de su contenido.

Nos puede interesar simplemente por una cuestión artística.

Gestión del balance de blancos

La parte práctica la veremos con más detalle en este otro artículo: Guía práctica para gestión del balance de blancos en foto y vídeo.

Aquí simplemente quiero hacer un resumen, para tener una especie de mapa mental.

1.- RAW vs JPEG en cámara

Si trabajamos en RAW nos podemos olvidar del balance de blancos, porque el fichero RAW guarda la información del sensor tal cual, sin calibración ni interpretación del color.

El balance de blancos se hace de forma automática al abrir el fichero RAW en un programa de revelado, y luego podemos ajustar ese balance a voluntad sin pérdida de información.

Si queremos las fotos JPEG directas de cámara o vamos a grabar vídeo (formatos no RAW), entonces sí hay que prestar atención al balance de blancos.

2.- AWB - Balance de blancos automático

Todas las cámaras incluyen un modo de balance de blancos automático.

Suele funcionar muy bien en la mayoría de situaciones.

En la mayoría de las cámaras es capaz de detectar situaciones en las que queremos mantener ciertas dominantes, por ejemplo los matices cálidos (atardecer, iluminación cálida en interiores…)

3.- Indicar la temperatura de color

Podemos indicar a la cámara la temperatura de color.

Las cámaras suelen tener unas temperaturas de color prefijadas: sol, zona de sombra, nublado, incandescente, fluorescente…

Y también permiten indicar una temperatura de color concreta: 4700K, 6300K…

Recuerda cómo funciona: nosotros indicamos una temperatura de color y la cámara desplazará los colores de la imagen para que la escena se perciba como si estuviera iluminada por el sol.

Si indicamos una temperatura de color que no corresponde con el iluminante real de la escena: la cámara hará el desplazamiento igualmente, y nos dará una interpretación de color más cálida o más fría.

Es decir, podemos jugar con estos valores para conseguir el efecto artístico deseado: una interpretación más cálida o una interpretación más fría.

4.- Balance de blancos personalizado

La mayoría de las cámaras incluyen la opción de ‘extraer’ la información del iluminante a partir de un objeto blanco o gris de referencia.

Cada cámara tiene un método diferente, tendrás que verlo en el manual de tu cámara.

Tendríamos que colocar el objeto de referencia (una carta de blancos o de grises) en una zona de la escena en la que reciba correctamente la iluminación, por ejemplo junto al sujeto principal.

Cuanto mejor sea la referencia (carta de blancos especializada) mejor será la estimación.

A modo de recordatorio: las opciones 3 y 4 sólo tienen influencia si trabajamos con JPEG directo de cámara o grabamos vídeo. Si trabajamos en RAW, el balance de blancos sólo afectará a la visualización en la pantalla de la cámara, podemos dejar el balance en automático o ajustarlo por comodidad, pero el fichero RAW guardará la información directa del sensor, sin interpretar.

¿Cómo afecta el balance de blancos a las luces de la escena?

En escenas con varias fuentes de luz blanca, tanto la luz de esas fuentes (sus dominantes) como los objetos de la escena se verán afectados por el balance de blancos.

Una vez que configuramos un balance de blancos en cámara:

  • Todas las luces cuya temperatura de color equivalente sea más pequeña: se verán más cálidas, más amarillentas / anaranjadas.
  • Todas las luces cuya temperatura sea mayor: se verán más frías, más azuladas.

Por ejemplo, imagina que tenemos una escena iluminada por:

  • Luz natural a través de una ventana por la mañana. Temperatura aprox. 5700K
  • Una bombilla incandescente que ilumina el ambiente interior y parte de la cara de una persona. Temperatura aprox. 3200K
  • La pantalla de un ordenador que ilumina parte del rostro de esa persona. Temperatura aprox. 6500K

Si elegimos en cámara una temperatura de 3200K:

  • Los objetos del interior aparecerán con colores reales y grises neutros.
  • El exterior y la zona iluminada por la ventana tendrán una dominante azulada (tonos fríos)
  • La cara de la persona tendrá una iluminación muy azulada

Si elegimos en cámara una temperatura de 5700K:

  • Los objetos del interior aparecerán con tonos cálidos, anaranjados
  • El exterior y la zona cercana a la ventana aparecerán con colores reales y grises neutros
  • La cara de la persona tendrá una iluminación ligeramente azulada en la parte que mira a la pantalla y ligeramente cálida en las zonas en las que domina la bombilla incandescente.

Si elegimos en cámara una temperatura de 6500K:

  • Los objetos del interior aparecerán muy anaranjados
  • El exterior tendrá un tono ligeramente cálido, amarillento
  • La parte de la cara que mira a la pantalla aparecerá con un color real, mientras que las zonas de la cabeza iluminadas por la bombilla tendrán una dominante anaranjada

Lo mismo ocurre si trabajamos en RAW y hacemos estos ajustes a posteriori en edición.

Balance de blancos no es gestión de color

El balance de blancos interno, la calibración del sensor, simplemente normaliza o ‘recalibra’ los niveles de los tres canales de color: rojo, verde y azul.

Y el balance de blancos posterior, donde indicamos un iluminante o una temperatura de color, sólo desplaza las dominantes de color de la imagen.

Es decir, se trata de mover todos los colores de la imagen, ligeramente, en una cierta dirección. Por ejemplo hacia el rojo o hacia el azul (y en el eje verde-magenta si usamos el tinte).

Esto no tiene nada que ver con el matiz que tendrá en la imagen final cada color de la escena.

Hacer un balance de blancos perfecto no garantiza que los colores de la imagen final casen perfectamente con los colores que percibimos en la escena con nuestros ojos.

Un ejemplo fácil de entender: imagina que iluminamos la escena con una lámpara LED de baja calidad (una lámpara para uso doméstico, no fotográfico). El espectro de emisión de esa luz no es continuo, emite muchos fotones en ciertos rangos de longitud de onda y muy pocos en otros rangos. Podemos hacer un balance de blancos perfecto, y sin embargo, muchos matices de color de la escena aparecerán completamente desplazados en la imagen o se perderán, simplemente porque la propia fuente de luz está alterando la interpretación del color.

El balance de blancos es sólo un primer paso del proceso que implica transformar la información RAW del sensor en una imagen final.

Una imagen final es simplemente una de las infinitas interpretaciones que podemos ‘fabricar’ a partir de los datos RAW.

La interpretación del color dependerá por ejemplo del perfil de color (o perfil de imagen) que hayamos elegido para generar la imagen final. Las cámaras suelen incluir perfiles predefinidos: Standard, Natural, Vivid… Y lo mismo ocurre con los programas de revelado / edición.

La mayoría de las cámaras permiten personalizar nuestros propios perfiles: saturación, contraste, etc.

Y por supuesto, en un programa de revelado / edición podemos manipular el color a voluntad con diferentes herramientas.

Si quisiéramos tener un control más preciso de los colores tendríamos que seguir un flujo de trabajo más complejo, usando por ejemplo cartas de color físicas como referencia (parches de color).

Teniendo como referencia esos colores, y una vez hecho un balance de blancos correcto, el programa de revelado RAW puede aplicar correcciones, de tal forma que desplazamos matices de colores entre sí (los acercamos o alejamos) manteniendo la coherencia del conjunto, para que al menos ciertos matices de referencia casen con los parches de color de la carta de color física.

Para la inmensa mayoría de situaciones típicas en fotografía no hacen falta estos flujos de trabajo complejos.

Haciendo un balance de blancos, incluso con el balance de blancos automático en muchos casos, y eligiendo un perfil de color que sea de nuestra preferencia, ya tendremos una imagen final con una interpretación de color bastante buena.

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